La investigación del caso Propofest confirma que Tati Leclerc no estuvo en la zona de la muerte de Alejandro Salazar la noche del 19 y primeras horas del 20 de febrero, por lo que no está imputada por ese hecho, aunque persisten dudas sobre su rol en el robo de medicamentos del Hospital Italiano.
La hermana de la víctima, Julieta Salazar, dio un testimonio clave al declarar que al llegar al departamento con una llave para verificar la ausencia de su hermano, encontró a Delfina Lanusse y Tati Leclerc en el hall junto a dos personas más. Julieta acusó a Leclerc de manipular el celular de Alejandro una vez ingresados al departamento.
Cámaras de seguridad muestran a Lanusse y Leclerc entrando al departamento minutos después de conocerse la muerte, y una imagen capta a Fini (Lanusse) saliendo con una tablet con la que no había ingresado. Periodistas cuestionan por qué tocaron dispositivos en una escena de muerte, violando sentido común y protocolos.
Javi Mosso reportó desde el domicilio de Delfina Lanusse en Cabrera 4700, Palermo, allanado junto a otro en Pueyrredón, donde se incautaron ampollas de sedantes, jeringas, sondas, pendrives, tablets y notebooks. Solo hay imputados por robo de medicamentos, no por la muerte de Salazar ni del enfermero Betancourt, con dificultades en la trazabilidad de las ampollas.
La pesquisa explora si fue un hecho aislado o parte de una red sistémica de comercialización de anestésicos robados para fiestas recreativas.