Silvina Luna registró con su celular su agonía por diálisis renal en un documental que publica ahora, mostrando su deseo de alertar sobre los peligros de cirugías estéticas obsesivas y la exigencia mediática por la imagen perfecta.
Las primeras imágenes revelan sus sesiones hospitalarias, sedaciones y picos en el brazo, junto a recuerdos de Gran Hermano donde era presentada como la morocha que hablaría el país. Explicaba que el filtro de diálisis ayudaba a su riñón dañado, creyendo recuperarse pese a dolores intensos que la obligaron a rechazar ofertas laborales como en el programa de Ángel de Brito.
Panelistas destacan su sensibilidad, independencia y lucha contra falsedad, criticando presiones de productores por bajar peso o liposucciones. El documental busca concientizar: todas las mujeres son lindas sin cirujanos, enfocando en el interior. Aniceto Luna, su hermano, colaboró y tiene grabaciones densas de sus últimos tiempos; el cirujano responsable sigue preso.