Reino Unido y Noruega lideraron una operación para disuadir submarinos rusos sospechosos de actividades maliciosas cerca de infraestructura submarina al norte del Reino Unido.
Aviones y cientos de efectivos monitorearon un submarino de ataque ruso y dos submarinos espía durante más de un mes, según el ministro de Defensa británico John Healey.
El líder británico advirtió a Vladimir Putin que dañar la infraestructura tendrá graves consecuencias, manteniendo a Rusia en el centro de tensiones pese al foco en Medio Oriente y Ucrania.