Un niño de 4 años llamado Ángel llegó sin vida a un hospital de Comodoro Rivadavia tras un paro cardiorrespiratorio; la autopsia reveló lesiones intracranianas por maltrato extremo previo.
La mamá biológica Mariela lo llevó al hospital tras reanimarlo en el domicilio donde sufrió el primer paro; ella se defiende, acusa al padre de violencia durante el embarazo y intentos de quitarle la custodia.
El caso evoca el de Lucio Dupuy, con críticas al Estado por entregar la criatura a una familia no testeada, volviéndose ciego, sordo y mudo ante reclamos previos.