Un motochorro disparó dos veces a los pies de un repartidor de 28 años en un kiosco de Berazategui para robarle celular y moto, pese a que la víctima suplicó "no me maten" y no opuso resistencia.
El hecho ocurrió en el cruce de calles 16 y 128, barrio San Juan. La policía científica recolectó vainas servidas; el delincuente, de menos de 20 años, gatilló al piso para intimidar aunque ya tenía el botín. El repartidor, desesperado, le arrojó el casco al ladrón tras perder su herramienta de trabajo.
Noelia, empleada del kiosco, testigo ocular contó que atendía al chico cuando llegó la moto; el asaltante apuntó y disparó, ella corrió a esconderse oyendo los gritos de súplica. La víctima quedó llorando, convencido de que le tiraron a matar.
En zona residencial con comercios protegidos por rejas y ventanillas, la inseguridad obliga medidas extremas pero no blinda: todos atienden sin acceso interior. Patrulleros llegaron rápido post-alarma.