La bailarina Lourdes Agár contó en el programa cómo compró un cuadro firmado por Quinquela Martín durante un viaje a Córdoba con su pareja, el Chato, mientras visitaban ferias y pueblos. Fanática de las ferias, lo adquirió en una subasta pensando que era original de uno de los pintores más grandes del país, justo cuando se mudaban y le interesaba el arte.
Agár trajo el cuadro al programa para tasarlo y sacarse la duda de su autenticidad, destacando que lo descolgó de la pared con la idea de que la ayudarían a confirmar si era legítimo. Los expertos examinaron la firma, los colores y el estilo: Quinquela usaba tonos más opacos y la firma era gruesa, concluyendo que no es original y hay muchas réplicas de sus obras portuarias.
A pesar de que no es auténtico, Lourdes valoró el proceso por resolver su intriga y decidió conservarlo por su valor personal, sin importarle el resultado económico. Pidió una selfie con los conductores antes de irse contenta.