El juez de familia Pablo Pérez de Comodoro Rivadavia enfrenta cuestionamientos por haber otorgado la tenencia de Ángel López, el niño de cuatro años fallecido por lesiones craneales internas, a su madre Mariela pese a denuncias cruzadas de violencia y condiciones precarias de vivienda. La autopsia preliminar reveló traumatismos craneales recientes en los últimos 10 días, cuando el niño estaba bajo custodia de Mariela y su pareja, sin signos externos visibles y sin descartar asfixia mecánica.
Investigadores allanaron la casa, secuestraron celulares para analizar mensajes y llamadas, y vecinos aportaron videos de la madre y pareja saliendo de la vivienda, además de testimonios sobre quema de objetos entre el domingo y martes, aunque no incorporados aún al expediente. No se realizó estudio socioambiental de la casa, que presentaba malas condiciones habitacionales, y faltaron pericias clave en el proceso de revinculación familiar pese a intervención de psicólogos y asistentes sociales.
Una psicóloga forense criticó el fallo del sistema judicial y equipos técnicos por no analizar la dinámica vincular violenta entre padres, que impedía el cuidado adecuado del menor. Maestras reportaron cambios de humor y hambre en Ángel, similar al caso Lucio, y el niño no reconocía a su madre biológica, llamándola por nombre y a Lorena, su cuidadora, como mamá. El fiscal Facundo Ribones y peritos esperan resultados finales de autopsia en 10-12 días.
El director del hospital Luis Cisneros inicialmente negó lesiones externas. Se enfatizó la línea 102 para denuncias de menores en riesgo las 24 horas.