Joaquín Ortega, trabajador informal de 11 meses en FEA Group, empresa fantasma contratada por la Municipalidad de San Miguel, murió electrocutado en marzo mientras pintaba postes de luz sin medidas de seguridad básicas como guantes aislantes o zapatos de goma.
Familiares denuncian falta total de equipamiento protector; Joaquín trabajaba con Roberto Mora, quien también murió arriba en el canasto, y dos sobrinos de Aníbal Zidane, dueño de la empresa con Agustín Brondo, imputados por homicidio; estos son amigos del intendente Jaime Méndez y exintendente Joaquín de la Torre, vía licitación cuestionada por corrupción.
El padre de Joaquín relata que Jaime Méndez visitó su casa días después ofreciendo "escuchar" con precio implícito, pero reclaman justicia no dinero; Aníbal Zidane, jefe de cuadrilla, sigue libre pese a ser principal culpable, y la fiscalía confirmó la empresa sin lugar físico.
Se imputó tardíamente a Zidane y Brondo tras presión familiar; critican precarización laboral municipal que valora menos una vida que guantes, exigiendo cárcel para responsables.