Las autoridades israelíes reabrieron la Iglesia del Santo Sepulcro, el Muro de las Lamentaciones y la mezquita de Al-Aqsa en Jerusalén tras un cierre de 40 días por riesgos de seguridad derivados de la guerra contra Irán.
Los cristianos, judíos y musulmanes expresaron alegría por retornar a sus lugares sagrados durante el ayuno y oraciones.
La policía de Jerusalén actuó tras la declaración de alto el fuego temporal en Medio Oriente, aunque surgió controversia sobre libertad de culto en tiempos de guerra.