La inflación en Estados Unidos registró un fuerte salto en marzo: el índice de precios al consumo alcanzó el 3,3% anual, el mayor desde mayo de 2024, impulsado por la crisis energética.
Los precios de la gasolina se dispararon un 21,2% entre febrero y marzo, el mayor aumento desde 1967 según el BLS; la energía subió un 12,55% anual y alimentos más del 2%.
Esto refleja el azote de la crisis en el Estrecho de Hormuz, impactando directamente los costos.