Guido de Heredia se describió a sí mismo como gracioso y ocurrente, pero confesó ser un desastre total con el dinero, incapaz de organizarse financieramente.
Reconoció que necesita alguien que maneje sus finanzas, ya que le trae problemas en relaciones, como olvidos por falta de respuestas o gastos en lujos.
Detalló anécdotas con Sofía Gonet, como un anillo costoso perdido, y aclaró que invita mucho pero prioriza gastos serios; el programa terminó con despedidas afectuosas.