La fiscalía imputó a la madre de Ángel y a su padrastro por la muerte del niño de cuatro años en Comodoro Rivadavia, aunque ambos permanecen en libertad mientras se esperan resultados forenses complementarios.
La autopsia preliminar reveló un traumatismo craneal con data de al menos 10 días, golpes recientes y posibles complicaciones que derivaron en el deceso. La madre relató que encontró al niño sin respirar alrededor de las siete de la mañana, realizó RCP durante 20 minutos sin pedir ayuda inmediata y llamó a la ambulancia, que tardó en llegar al barrio tomado.
Vecinos confirmaron discusiones fuertes en la casa, gritos pidiendo auxilio la noche de la muerte y rumores de que la madre quemaba ropa. El fiscal notó discrepancias en el léxico de la madre entre su testimonio privado y la entrevista televisiva, sospechando inducción. La pareja huyó del lugar por temor a linchamientos, pero está monitoreada con consigna policial.
La justicia decidió entregar al niño a la madre pese a denuncias cruzadas de violencia en ambas familias (padre y madrastra vs. madre y padrastro), sin realizar análisis socioambiental adecuado en el humilde hogar de piso de tierra y sin baño. Panelistas cuestionaron fallas del sistema judicial y social que permitieron esta vulnerabilidad extrema.
Imágenes exclusivas muestran el interior precario de la casa: un ambiente único con colchones húmedos. El niño asistía poco al jardín cercano, a 10 minutos caminando por senderos angostos.