La financiación con tarjetas de crédito cayó 6,8% en el trimestre, confirmando derrumbe del consumo; en marzo subió 3,2% por estacionalidad como inicio clases, pero no compensa la baja general pese a inflación.
El uso pasa de gastos extraordinarios a compras cotidianas como alimentos, pero deudas impiden seguir usándolas al alcanzar topes; en Buenos Aires, consumo cayó 9,5% real en febrero, 10 meses consecutivos.
Uso de dinero en cuenta y débito bajó 15,6%, señal de falta de fondos: se cobra sueldo, se paga lo esencial y se recurre a tarjetas múltiples con vencimientos escalonados, perdiendo control de gastos.