Trabajadores del transporte público amenazan con un paro general ante el riesgo de quiebra de empresas de colectivos y salarios no cobrados, dejando a pasajeros como rehenes de un sistema caótico que requiere reestructuración total, según panelistas.
Encuestas callejeras en Constitución revelan que hoy el servicio fluyó mejor pero la semana fue tensa con demoras de 20 minutos, cancelaciones de trenes y dificultad para subir; muchos optan por bicicletas, Uber o apps ante el colapso, acostumbrados a viajar mal.
Panel critica subsidios estatales mal usados, falta de transparencia en empresas cuyos dueños llegan en autos de alta gama pese a pérdidas declaradas, y brecha tarifaria con subte más caro; comparan con modelos como Reino Unido o Chile donde se privatizó o transparentó.
La gente no llega a fin de mes, pide viáticos para cubrir aumentos y duda pagar subas; mensajes de audiencia confirman falta de paciencia económica pese a pedidos presidenciales previos.