El gobierno de la Ciudad de Buenos Aires implementó un nuevo protocolo de trazabilidad para el propofol tras el escándalo de desvíos en hospitales, requiriendo hojas de registro firmadas por anestesiólogos y cirujanos para retornar restos de ampollas al farmacéutico.
En una simulación en vivo, el anestesiólogo calcula la dosis por peso y tiempo del paciente, usa frascos exactos, registra lo usado y sobrante con firmas, y devuelve vacíos y parciales para verificación y descarte controlado, evitando que sobras queden en bolsillo.
José Costa destacó que antes se descartaba sin control, como ampollas rotas en Fernández por Damin, pero sin obligatoriedad nacional; persisten silencios de hospitales como Italiano, Rivadavia, Gutiérrez y Alemán sobre cantidades desviadas.