La morosidad y endeudamiento crecen entre argentinos para gastos básicos como comida y alquiler, afectando clases medias y populares con tarjetas de crédito, billeteras virtuales, préstamos personales y prestamistas informales.
Testimonios revelan deudas iniciales por alimentos que se convierten en rueda viciosa: "Entrar endeudados no salís más", pidiendo a amigos o familiares, pagando mínimos en tarjetas o usando apps de alto interés. Profesionales con múltiples trabajos tampoco cubren fin de mes.
El problema es transversal: todos los compañeros endeudados por comida, no viajes o electrodomésticos. Vecinos evitan bancos por responsabilidad alta, pero acumulan deudas desesperantes que impiden dormir.