La normalización de los mercados de petróleo y gas requiere reparaciones en al menos ocho países afectados por ataques desde el 28 de febrero: Irán, Arabia Saudita, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos, Baréin, Qatar, Omán e Israel, con daños en refinerías, yacimientos e instalaciones de almacenamiento.
Expertos como Martin Houston y Johan Stans explicaron que no basta con abrir el estrecho de Hormuz, sino que se necesitan reparaciones extensas y resolución del caos logístico, con más del 10% del suministro mundial interrumpido.
En Kuwait y Irán, los ataques dañaron refinerías e instalaciones petroquímicas, exigiendo inspecciones de bombas, sustitución de equipos y el regreso de empleados temerosos por considerarse objetivos militares.
Los buques petroleros esperan en mar abierto, mientras los cierres prolongados desequilibran la presión subterránea, acumulan agua, corroen equipos y generan sulfuro de hidrógeno tóxico con olor a huevos podridos que complica el restablecimiento.