El secretario de Defensa británico John Healey acusó a Vladimir Putin de operaciones submarinas secretas en cables y oleoductos británicos. Fuerzas aliadas monitorearon 24/7 submarinos rusos, incluyendo el Akula que retrocedió, y dos Gugi en aguas del Reino Unido.
Los británicos dejaron claro a Rusia que sus movimientos no eran covert y no tolerarán daños a infraestructura crítica, con graves consecuencias. Esto explica menor involucramiento británico en Medio Oriente.
Periodistas cuestionaron la falta de pruebas y detenciones, sin respuesta directa del funcionario, quien dijo que Putin busca distraer con Medio Oriente.