En un sermón, el pastor afirma que Dios ve a todo ser humano como totalmente corrupto por naturaleza, citando Génesis 6:5 donde todo pensamiento es malo continuamente. Explica que nadie busca a Dios sin su iniciativa, ya que estamos espiritualmente muertos como en Efesios 2.
Usa versos como Romanos 3:10-23, Salmo 14 y 53, para insistir que no hay justo ni uno solo, todos pecaron y corren al mal sin arrepentirse. El hambre por Dios indica que Él lo puso y precede un encuentro sobrenatural.
Recomienda disciplinas espirituales como oración congregacional, ayuno y caminatas para alimentar el hambre, liberando de demonios testarudos. Anuncia avivamiento personal y familiar si se persigue el encuentro con la presencia manifiesta de Dios.
Invita al Congreso Internacional Familiar y enfatiza que el deseo por Dios garantiza algo grande en la vida del oyente.