El niño Ángel, de 4 años, murió por paro cardiorespiratorio derivado de golpes y hematomas previos por presunto maltrato; videos muestran que lloraba y se abrazaba a su papá y maestros, negándose a volver con su madre.
La progenitora lo abandonó con el padre a los 12 meses yéndose a Córdoba sin verlo por tiempo prolongado; sistema falló al no detectar ingresos hospitalarios por caídas y no escuchar al niño, similar al caso Lucio Dupuy.
No se entrecruzaron datos médicos pese a signos evidentes; el caso alerta sobre fallas en protección infantil.