Una mujer celebra sus 25 años de casada con chistes sobre casi separarse hace 30 años, pero quedarse por la complementariedad con su marido zen que la calma en sus exageraciones con los hijos.
Se siente grande a los 48 años al pedir un destornillador en un bar de Palermo Hollywood y el bartender responde con doble sentido. Describe el horror de comprar mallas, donde necesita asistentes psicológicas por la baja autoestima en probadores con luces malas y espejos 360 grados.
Enumera tipos de mallas como bikini triangulito que ya no sostiene, corpiño con aro que se perfora, tankini para "tanquecitos" y enteriza con estampados visibles que delatan todo. Critica los diseños y nombres comerciales ridículos.