El niño Ángel de 4 años murió en Comodoro Rivadavia cuatro meses después de que la justicia le otorgara la custodia a su madre biológica, pese al video viral donde el chico lloraba resistiéndose a irse con ella y prefiriendo quedarse con su padre y madrastra Lorena. La autopsia preliminar revela golpes internos en la cabeza y moretones de distintos tiempos, mientras vecinos denuncian haber visto al nene golpeado, sucio y con hambre en el jardín y gimnasio.
La madre abandonó al niño desvanecido en el hospital, huyó a Trelew sin asistir al velorio y vecinos afirman que quemó ropa del pequeño en el patio de su casa. El padre y Lorena exigen justicia contra la madre, su pareja Michael González, la psicóloga Jennifer Leiva y el juez Pablo Pérez, acusándolos de negligencia y abuso de poder al ignorar sus advertencias y el llanto del nene.
La familia relata que la madre dejó a Ángel con un año para irse a Córdoba, regresó y obtuvo la custodia tras dos encuentros superficiales sin verdadera revinculación. Denuncian hermetismo judicial, falta de allanamientos oportunos y que la justicia prioriza protegerse en lugar de investigar, comparando el caso con el de Lucio Dupuy.
El padre llora la pérdida, destaca que cuidó al niño cuatro años sin incidentes y acusa al sistema de entregar al pequeño a un "infierno" con maltrato, posible abuso y abandono, mientras la madrastra detalla signos físicos de deterioro como pérdida de peso y marcas en el cuerpo.