Se levantó el secreto bancario no solo a Manuel Adorni sino también a las testas de fierro como las jubiladas Silvita Pai, Norma Zúcolo y Beatriz Viega, y empresas relacionadas a Betina.
La Justicia investiga movimientos inusuales de dinero, como "turulas" de fondos mal habidos, en el marco de una operación inmobiliaria con posibles irregularidades.
Se menciona la empresa "Más B" o similar ligada a innovación, y la declaración de un vendedor que contó haber recibido plata en efectivo de señoras grandes acompañadas por dos chicos, firmada ante escribana Nevchenko.
El vendedor confirmó que todo estaba armado al llegar, contó el dinero y no detalló identidades, pero cree que era la escribana Nevchenko.