La Justicia avanzó en la investigación por presunto enriquecimiento ilícito contra el jefe de Gabinete Manuel Adorni y su esposa Bettina Angeletti, al ordenar el levantamiento del secreto bancario, fiscal y bursátil sobre ambos y su empresa AS Innovación Profesional SRL. El juez Ariel Lijo, a pedido del fiscal Gerardo Policita, busca rastrear el origen de un patrimonio incompatible con sus ingresos declarados.
Adorni realizó múltiples compras inmobiliarias en los últimos dos años como funcionario, incluyendo un departamento en Caballito, otro en Miró, un lote en el country Indio Cuá y vehículos como una Jeep Compass y un Renault Captur, todo financiado con préstamos de policías federales, jubilados y un amigo, hipotecando propiedades previas. La Justicia no entiende cómo afrontó 80 mil dólares en efectivo de su bolsillo, más gastos de escrituración y reformas, cuando su sueldo es de 3.500 dólares y tenía solo 45 mil dólares en ahorros.
Se suman gastos como el viaje de regreso de su esposa desde Nueva York por 5.154 dólares en primera clase y otro vuelo privado a Punta del Este. La escribana de Adorni declaró que en 15 años previos no hizo operaciones inmobiliarias, pero en dos años acumuló todo, y niega cuotas en pagos aunque surgen inconsistencias. Intervienen la División Antifraude de la Policía Federal y el fiscal Carlos Stornelli en causas paralelas.
El caso se vincula a otros escándalos como la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS) con citación a Diego Español, amigo de Javier Milei, golpeando al gobierno por casos de corrupción que lo paralizan políticamente. La producción detalla tickets y reconstruye operaciones financiadas por Graciela Molina de Cancio, Victoria Cancio y un contador amigo cuyo hijo es cercano a Adorni.