El investigador Esteban Miguel del INTA La Rioja coordina estudios sobre agua subterránea en zonas áridas del NOA desde 2014, enfocados en su dinámica, niveles y calidad química para agricultura irrigada.
Utilizan piezómetros en pozos de productores para medir variaciones de nivel en pozos detenidos y en funcionamiento, integrando datos en redes para entender el movimiento del agua a escala de cuenca.
El 35% del área irrigada de Argentina en 2015 usaba agua subterránea, tendencia que aumenta por expansión de riego complementario y merma en caudales fluviales.
Miguel enfatizó que esta agua invisible requiere monitoreo urgente, ya que no se ve como ríos o diques, para un uso sostenible en riego e industria.