El panel de Duro de domar profundizó el escándalo de Luciano Castro, quien levantó a una danesa en Madrid, la besó, la invitó a dormir y envió audios desesperados ocultando su pareja con Griselda Siciliani, pero ella viralizó los mensajes al descubrir la verdad.
Sicilliani aclaró que no tienen una relación abierta ni poliamor, pero lo acepta porque lo conoce bien y sabe de sus infidelidades pasadas; enfatizó que no quiere detalles de sus aventuras y que un tercero lo hace público le afecta su imagen profesional como actriz exitosa.
Los panelistas debatieron acaloradamente si es hipócrita o aceptable, cuestionando el impacto en su carrera, el rol del chisme en la sociedad humana y si los actores están acostumbrados a la infidelidad; algunos defendieron que cada relación es un mundo privado pese a la exposición mediática.
Griselda relativizó el incidente afirmando que lo elige así por su lado amoroso, aunque admitió que no le gusta, y el debate concluyó reconociendo que nadie debe juzgar cómo viven su intimidad, aunque la viralidad genera quilombo público.