Gerardo Romano relató que vivió dos años con Antonio Gasalla, compartiendo desayunos pero nunca abrió su heladera por austeridad, respetando la privacidad del actor ordenado.
Anteriormente, Romano asistió durante 50 años a terapia con el psicoanalista austríaco Marc Lein hasta su muerte repentina, admirando su inteligencia.
Romano confesó padecer Parkinson, una forma suave que enfrenta con natación tres veces por semana, nadando un kilómetro cada vez, y bicicleta, manteniendo su memoria para actuar.
Tiene un hijo de 40 años y una hija de 21, por quienes pelea la vida, notando cómo los roles padre-hijo se invierten con el tiempo, charlando y bromeando del tema.
Para distender, el mago Agustín Ramos realizó un truco de predicción de cartas con Romano, acertando las cartas donde dijo "stop" y dejando una en blanco como remate sorpresa.