Gerardo Romano revela que en 1966-67 fue policía de tránsito, pero su destino fue custodia presidencial de Arturo Humberto Illia por seis meses con anteojos de sol y 45 en la cintura.
Se divertía corriendo al lado del auto presidencial, antes del genocidio de la dictadura que avergonzó a las fuerzas armadas por secuestros y matanzas.
También fue jefe de sumarios en Ministerio de Justicia designado por Juan Domingo Perón, supervisando cárceles federales.