La familia Fracuelli testimonia en el Congreso ante el debate del proyecto de ley para endurecer penas por falsas denuncias de violencia de género. Franco Fracuelli estuvo tres meses detenido por acusaciones de abuso sexual agravado, lesiones y desobediencia de su exnovia, una estudiante de Derecho que inventó violaciones en lugares públicos como la estación de San Isidro y su casa, desmentidas por cámaras, geolocalización y pericias psiquiátricas que lo declaran sin rasgos de agresividad.
Diego Fracuelli, padre de Franco, también fue denunciado por la misma mujer por abuso en un lugar con cámaras que probaron su ausencia, pero su caso sigue abierto. Romina Fracuelli, la madre, relata el terror de ver a su hijo preso injustamente y suplica justicia real, destacando cómo estas denuncias falsas saturan la Justicia y perjudican a víctimas genuinas. El periodista Guillermo Pardini comparte su experiencia similar de extorsión disfrazada de denuncia.
En el Senado, figuras como Carolina Lozada y Patricia Bullrich impulsan la ley contra peritos y abogados que manipulan pruebas. Testimonios como el de Ricardo Biasotti, falsamente acusado por Ana Del Boca y Andrea Del Boca, y casos como Pablo Guisoni y Elian Valenzuela, ilustran el daño: pérdida de trabajos, estigma y familias destruidas. La familia enfatiza que la palabra de la denunciante no basta sin pruebas.
Franco aconseja conocer bien a la pareja antes de comprometerse y cortar convivencias tóxicas rápido. Diego ofreció quedarse preso con su hijo para protegerlo. Romina vive con miedo constante a nuevas detenciones injustas. El panel critica la perspectiva de género que prioriza la denuncia sin verificar, exigiendo sanciones para mentirosos que arruinan vidas inocentes.
La audiencia debe apoyar esta causa para evitar más injusticias, como gritan las víctimas: "No es ni uno menos, es nadie menos".