El escándalo de Adorni impacta la imagen presidencial de Milei, con tendencia decreciente en aprobación desde febrero, especialmente en votantes de base piramidal que esperaban cambio anti-casta.
Panelistas critican falta de gestión pública moderna, soberbia oficial y sensaciones de engaño repetido, sugiriendo reset como pedir paso al costado a Adorni por reproches morales.
Milei defiende autoridad política sin ver reproche en justificar gastos con "costo marginal", generando memes y desconfianza en legitimidad republicana.
Se urge repensar ética pública, independencia judicial y rol del Estado ante brutalidad en debate público.