El dispositivo en forma de collar detecta con inteligencia artificial momentos importantes del día del usuario, como encuentros con mascotas o amigos, y genera resúmenes en videos cortos estilo vlog para compartir.
Los fabricantes prometen que todo se procesa localmente en el aparato, sin subir datos a la nube, para preservar la privacidad, aunque genera polémica por invadir la intimidad de terceros al grabar lo que el usuario ve sin consentimiento explícito.
Existen versiones similares en pulseras o colgantes, y en algunos países como Estados Unidos la ley obliga a advertir cuando se graba una conversación.