La CGT convocó una movilización a Plaza de Mayo el 30 de abril a las 15, día previo al 1 de mayo, para protestar contra el gobierno de Javier Milei y recordar al Papa Francisco a un año de su fallecimiento.
Los dirigentes, liderados por Jorge Sola, buscan que la Iglesia se sume al acto frente a la Casa Rosada y la Catedral, en medio de la judicialización de la reforma laboral aprobada por ley y conflictos como la retención de tareas de colectivos por UTA y empresas.
El panel criticó la fragmentación de la CGT y el peronismo, acusándolos de usar la "estampita del Papa Francisco" para ganar legitimidad prestada ante la crisis de representación política que facilitó el ascenso de Milei.
Se destacó la paradoja de que el Congreso, con mayoría oficialista post elecciones, salva al gobierno de sobresaltos judiciales pese a internas.