La CGT culminó un plenario en Azopardo y anunció una movilización el 30 de abril, en previa al Día del Trabajador, para frenar la reforma laboral en contexto de judicialización y desempleo creciente.
El panel criticó la movida como boicot a la modernización, recordando paritarias bajas y pérdida de poder adquisitivo en sector público y privado. Señalaron que la CGT representa a sindicalistas ricos más que a trabajadores pobres.