La misión Artemis II realiza un ensayo con cuatro astronautas similar al de Artemis I, que usó maniquíes para medir exposición a radiación, el factor más crítico en viajes lunares.
Expertos explican que regresar a la Luna sirve como paso previo a Marte, ya que permite probar hábitats sin atmósfera ni campo magnético protector, a diferencia de la Tierra. La Luna carece de núcleo ferroso que genere magnetismo contra partículas solares nocivas.
La Estación Espacial Internacional ofrece protección parcial a 400 km, pero EE.UU. planea desecharla por bases lunares, aprovechando la Luna para vivir en condiciones extremas y avanzar en la carrera espacial.