9 de cada 10 hogares argentinos están endeudados en niveles históricos, según datos revelados en un informe estremecedor que incluye testimonios en primera persona de familias desesperadas.
El 75% de estos hogares acumula entre dos y tres deudas distintas, provenientes de billeteras virtuales, bancos, tarjetas de crédito y préstamos personales. El 68% de los morosos utiliza estos créditos para comprar alimentos y medicamentos, una situación transversal que afecta a clases populares, medias y trabajadoras con recibo de sueldo, incluso aquellos con dos o tres empleos como Didi.
Testimonios de profesionales, profesores universitarios, programadores y residentes de barrios como Villa Crespo, Palermo y Villa 21-24 describen una rueda viciosa: deudas con tarjetas para comida, familiares, billeteras virtuales con tasas usureras que llegan al 200%, y una bola de nieve que genera estrés, vergüenza y trauma diario.
En el conurbano bonaerense, como San Martín, los locales de préstamos personales superan a las pancherías en cuatro cuadras, atrayendo a empleados públicos, jubilados y docentes con ofertas tentadoras de hasta dos millones de pesos en segundos. Muchos terminan en prestamistas informales del barrio, almacenes o incluso ilegales vinculados a narcos, que aprietan en la puerta de casa sabiendo datos familiares.
Natalia Zaracho e Itaí Hangún impulsan un proyecto de ley para topear o auditar deudas por alimentos y sube. La crisis deja pibes solos en territorios, comedores cerrados y familias recurriendo a prestamistas por falta de contención estatal.