La UTA decidió retener tareas a partir de medianoche en el AMBA, generando caos en el transporte público, a pesar de que el gobierno nacional depositó 50 mil millones de pesos de subsidios adeudados (de una deuda de 115 mil millones) y las empresas como DOTA confirmaron sueldos acreditados a colectiveros.
Las empresas denuncian que la Provincia de Buenos Aires debe 100 mil millones de pesos, pero la UTA no reclama esa deuda y usa la retención como amague para evitar conciliación obligatoria. Panelistas acusan intencionalidad política para generar malestar contra el gobierno nacional y culparlo, mientras la gente espera hasta media hora colectivos en Constitución.
En reportes calle, pasajeros como señoras y trabajadores relatan odiseas diarias: esperas largas desde la mañana, colectivos colapsados donde gente cuelga y se lastima (dedo ensangrentado). Se culpa a recorte de subsidios por combustibles subiendo 25%, pero no al ritmo internacional, y a sindicalistas que usan pasajeros como rehenes.
Federico Domínguez critica décadas de tarifas irrisorias que desvalorizaron servicios; ahora con desinflación, no se puede aumentar boletos sin impactar inflación. Empresas dicen mañana trabajan normal, pero adhesión gremial complica.