Martín Rapallini, presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), explicó que la industria argentina atraviesa un momento heterogéneo con sectores como textil, calzado, metalmecánico, bebidas de consumo masivo y materiales de construcción en caída pronunciada, lo que genera pérdida de empleo y dificultades para enfrentar una economía más abierta.
Destacó la alta presión fiscal récord internacional, tasas de interés elevadas y distorsiones acumuladas pese a la nueva ley laboral, mientras los empresarios argentinos realizan un esfuerzo tremendo para adaptarse a cambios constantes y competir con precios internacionales en condiciones desfavorables.
Criticó declaraciones del presidente Javier Milei contra empresarios como Paolo Rocca y el sector textil, aunque la UIA emitió un comunicado de malestar pero prioriza propuestas como crédito, reactivación económica y rebaja impositiva en diálogos con funcionarios como el secretario Lavigne y el ministro Caputo.
Repasó la historia industrial desde Menem, Kirchner, Cristina y Macri, señalando estancamiento desde 2011, duplicación de presión fiscal y falta de plan industrial real basado en bajos impuestos, regulación laboral razonable e infraestructura para competitividad.
Advirtió que el proceso antiinflacionario implica reacomodamiento doloroso, pero urge políticas para que la mayor cantidad de empresas y tejido productivo sobrevivan la transición actual.