Tres personas, incluyendo dos atacantes, murieron en un tiroteo cerca del consulado israelí en Estambul. Dos policías resultaron heridos en el intercambio de disparos con agresores armados con cañones largos; un tercero fue capturado.
Tayyip Erdogan, presidente de Turquía, calificó el acto como terrorismo atroz frustrado por fuerzas de seguridad. El ministro del Interior Mustafa Siftci vinculó a los atacantes con una organización religiosa sin nombrarla.
El consulado estaba vacío; embajador de Israel Tom Barak lo condenó. Autoridades iniciaron investigaciones; imágenes muestran policía en la zona y una persona ensangrentada.