Selena perdió un ojo a los 24 años por un balín disparado por un adolescente en 2009 durante un cumpleaños. Tardó meses en mirarse al espejo, enfrentó problemas de equilibrio y distancias, pero siguió su vida con fuerza, rindiendo exámenes con la cara hinchada.
El juicio penal dio solo tres años en suspenso al agresor; en civil obtuvo indemnización pero sintió cierre al terminar. Agradeció a la jueza y su secretario Manuel con un vino, que él guardó años sin saber quién era ella.
Divorciados, se reencontraron en Tinder en 2020: él asoció su apellido al expediente. No necesitó explicar su historia; Manuel ya la conocía. Llevan cinco años juntos, ven un hilo invisible que los unió, y él la anima a aceptarse hermosa pese al ojo perdido.