El presidente de Chile se sometió a un examen de detección de drogas mediante muestra de pelo para demostrar que está lejos de las redes del narcotráfico.
El mandatario de 60 años pagó de su bolsillo cerca de 300 millones de pesos chilenos, equivalentes a dólares, en un centro de salud privado. El test de pelo detecta consumo más antiguo que el de orina.
La legislación exige esto solo para ministros y viceministros, mientras senadores y diputados lo hacen aleatoriamente. El presidente asumió el mes pasado prometiendo mano dura contra la delincuencia.