En Río Grande, Tierra del Fuego, Peter Pereira evaluó la temporada de pesca deportiva de trucha como positiva, con ríos crecidos y alta afluencia de pescadores en busca de trofeos, destacando la trucha marrón anádroma o plateada que migra del mar al río para desovar.
Esta especie única alcanza récords mundiales en el Río Grande, con ejemplares de hasta 12 o 13 kilos, atrayendo a unos 600 o 700 pescadores extranjeros por temporada que rotan lodges exclusivos en cotos de pesca con devolución obligatoria desde hace más de 10 años.
La pesca continental requiere licencia desde el 1 de noviembre, mientras la de mar como róbalo es todo el año sin restricciones, fomentando el cuidado ambiental y tradiciones generacionales de Europa y Estados Unidos.
Existen siete lodges sobre el río, posicionando a la zona como líder en pesca con mosca de salmónidos anádromos comparado con Canadá o Noruega.