Un locutor denuncia un movimiento internacionalista soviético disfrazado de nacionalismo católico que infiltra a figuras como Villarruel, Santiago Cunio y Juan Grabois, alineados con la teocracia iraní y no verdaderos católicos.
Señala que estos nacionalistas son conspiranoicos, tontos útiles que desacreditan el anticuarentenismo y meten agenda nazi en la derecha, comparándolos con Tucker Carlson reportando a Irán. Advierte sobre operaciones contra Patricia Bullrich y Javier Milei implementadas por noticieros, recordando pactos históricos como Guardia de Hierro del padre de Grabois con Macera y Bergoglio.
Critica el uso de la religión católica para agendas asesinas y vendepatrias, y llama a no permitir extremistas que usan la fe para infiltrar.