El locutor critica la frase recurrente del gobierno de no hay plata ante demandas de jeans, salarios o comida, comparándola con excusas cínicas que simplifican la ineptitud y crecieron exponencialmente.
Destaca préstamos sin interés de jubiladas a Adorni por 200 mil dólares cada una, ironizando su habilidad para conseguir dinero de ancianas mientras el pueblo sufre pobreza y hambre real que transforma humildes en mendigos.
Advierte que Adorni arriesga prisión por estafa o enriquecimiento, y urge al presidente Milei dejar payasadas como bailes o abrazos selectivos para enfrentar reclamos de jubilados y colectiveros, reconociendo soledad y oportunistas alrededor sin generar soluciones.
Señala desesperación por cierres fabriles, pérdida de laburos y ausencia de vergüenza pese a promesas incumplidas, con oposición esperando el colapso.