El microsatélite Atenea, desarrollado por instituciones argentinas en solo ocho meses, completó con éxito su misión de 20 horas a bordo de la nave Artemis II de la NASA, que regresará en dos días tras orbitar la Luna.
Franco Spadaccini, subdirector de ASTAR de la FIUBA, explicó en entrevista que el satélite de 12 unidades (tamaño entre caja de zapatos y microondas) alcanzó distancias de 40.000 a 70.000 kilómetros de la Tierra. Los objetivos incluyeron probar comunicaciones a gran distancia con estaciones en Córdoba y Tierra del Fuego, medir radiación espacial para futuras misiones y demostraciones de seguridad eléctrica y carga de baterías.
El proyecto coordinó la CONAE con aportes de la Universidad de La Plata, UNSAM, Facultad de Ingeniería de la UBA, CENEA, BENC y GIAR. Spadaccini destacó la agilidad: comunicación establecida en cinco minutos post-despliegue, pico de distancia a las 13,5 horas y reentrada estimada 20 horas después.
Spadaccini relató su trayectoria desde los 14 años en electrónica y bioingeniería, uniéndose a ASTAR al inicio del proyecto. La misión inspira futuras colaboraciones, como crecimiento de plantas en espacio, y subraya el rol argentino en Artemis, con elogios de la NASA reportados por Nelson Castro.
La entrevista enfatizó el orgullo por demostrar capacidad tecnológica argentina en espacio profundo, abriendo puertas a misiones multiplanetarias y candidatas astronautas locales.