La madre de una de las seis jugadoras imputadas por abuso sexual simple agravado en un bautismo del Club Alemán de Mendoza defendió los hechos como un juego inocente sin connotación sexual, desmintiendo que la menor de 16 años haya sido desnudada o humillada intencionalmente. Explicó que la morcilla se puso en la cintura, la salchicha en la boca fue parte de un ritual común en deportes y el líquido blanco en un preservativo se colocó en el cuerpo sin obligarla a ingerirlo.
La familiar cuestionó la versión de la víctima, alegando que su padre cambió la declaración inicial donde no mencionaba abuso y que buscan dinero. Destacó que fiscales especialistas pidieron archivar la causa por falta de pruebas, ignorando peritajes como la cámara Gesell y testimonios de otros padres que negaron irregularidades. Las imputadas declararon voluntariamente, entregaron teléfonos para recuperar videos borrados y una nota de descargo ofreciendo disculpas si alguien se sintió mal.
Panelistas debatieron el límite entre bautismos tradicionales y abuso, reconociendo que grabar sin consentimiento es penado y que la menor se sintió humillada al día siguiente. Cuestionaron por qué los padres de la víctima no fueron directamente a la Justicia sino al club primero. La discusión resaltó contradicciones, como la exposición mediática de la denunciante pese a iniciales deseos de privacidad.
El programa mostró ambas posturas, enfatizando que la Justicia debe determinar si fue ritual amistoso o delito, en un contexto de bullying en clubes deportivos.