La escritora y cronista Laura Ramos contó su trayectoria nocturna en los 80-90: relatora de rock under, punk y electrónica en sótanos, baños de bares y Clarín, como literatura del siglo XIX sobre siglo XX; frecuentó lugares como Bolivia, entrevistó a Enrique Syms a las 4 AM.
Hace cuatro años, su hermano reveló que su niñera María Luisa (verdadero nombre África de las Heras) era espía top de la KGB: participó en asesinato de Trotsky dibujando planos de casa de Frida Kahlo para Ramón Mercader, su amigo/amante; bomba sexual en Guerra Civil Española con orgías, saltó en paracaídas sobre nazis.
En Montevideo, casada con Feliberto Hernández para sitio KGB, cuidaba niños gratis como tapadera mientras robaba certificados de niños muertos en cementerios para pasaportes falsos a espías rusos rumbo a EE.UU.; familia trotskista de Ramos ignoraba todo, niñera priorizaba misión.
Ramos investigó en Cambridge, Ceuta, México, Cuba, Montevideo; uruguayos se sintieron estafados pero orgullosos de heroína WWII; publicó Mi niñera de la KGB, resistió al inicio por horror familiar trotskista.