Israel lanzó ataques en Líbano que causaron la muerte de más de 250 personas, en su mayoría civiles, en zonas densamente pobladas, apenas horas después del anuncio de la tregua entre Estados Unidos e Irán. Irán denunció que esto viola el acuerdo, ya que incluía no atacar Líbano, pero Israel y Estados Unidos negaron que formara parte del pacto y afirmaron que los objetivos eran comandos de Hezbollah.
El vicepresidente de Estados Unidos calificó la tregua de frágil y anunció una reunión para el viernes con la contraparte iraní. El presidente Donald Trump envió mensajes optimistas, hablando de una posible edad de oro en Medio Oriente, colaboración con Irán para eliminar restos nucleares y reducir sanciones, aunque Irán mantiene sus 10 exigencias como retirada de tropas estadounidenses y fin de sanciones, mientras Estados Unidos propone 15 puntos.
El primer ministro israelí y la Guardia Revolucionaria iraní coincidieron en desconfiar y estar con el dedo en el gatillo. Civiles en el norte de Israel expresaron frustración porque el acuerdo excluye a Líbano, donde hay un millón de desplazados. En Irán hubo manifestaciones a favor y en contra del cese al fuego, en un contexto de represión interna del régimen totalitario.
El secretario de guerra de Estados Unidos celebró la Operación Epic Fury como victoria histórica que dejó inoperativa la capacidad militar iraní, aunque el general Kein aclaró que es solo una pausa. Trump descartó cambio de régimen en Irán pese a sus declaraciones. La OTAN apoyó con bases, pero Trump amenazó con retirarse.