Tiger Woods fue imputado formalmente por conducir bajo efectos de sustancias y negarse a tests de alcoholemia tras volcar su camioneta el 27 de marzo en Florida a alta velocidad, impactando otro vehículo.
Los cargos son delitos menores pero enfrenta posible cárcel por gravedad y negativa a pruebas. Este escándalo legal afecta su carrera con historial de problemas de salud y viales previos.