Las líneas de colectivos interurbanas redujeron frecuencias a horario de domingos por el aumento del combustible, complicando el traslado de pasajeros pese a no haber paro gracias a subsidios parciales para sueldos.
Los empresarios argumentan que los ingresos no cubren costos de combustible, generando esperas largas, colectivos repletos y pérdida de presentismo laboral en un efecto dominó económico.