La República Democrática Somalí se convierte en socio militar clave de la Unión Soviética gracias a sus puertos estratégicos. En 1974, la Revolución de los Claveles en Portugal acelera la independencia de Angola, donde el MPLA de Agostinho Neto disputa el poder con el FNLA y la UNITA de Jonas Savimbi, respaldados por Estados Unidos, Zaire de Mobutu y Sudáfrica.
La URSS apoya al MPLA con armas y logística, pero la situación crítica en Luanda lleva a Fidel Castro a lanzar la Operación Carlota: aviones cubanos transportan 40.000 soldados en vuelos de 20.000 km. Las tropas cubanas derrotan a los rebeldes, permitiendo que Neto proclame la independencia el 11 de noviembre de 1975 y se convierta en presidente.
La influencia soviética se extiende a Etiopía tras la revolución de 1974 liderada por Mengistu Haile Mariam, quien impone marxismo y una ola de terror que mata a 500.000 personas. En la guerra del Ogadén de 1977, la URSS abandona a Somalia de Mohamed Siad Barre y envía mil millones de dólares en armas a Etiopía, más 11.000 cubanos, aplastando a los somalíes.
Con Reagan llamando a la URSS "imperio del mal", inicia carrera armamentista. El apartheid sudafricano colapsa hacia 1990, Nelson Mandela es liberado y elegido presidente en 1994. Mikhail Gorbachev retira apoyo en 1985, reconociendo el fracaso soviético en África, que culmina con el fin de la URSS en 1991.